Cómo funcionamos

Existen 3 tipos de personas socias: socia trabajadora, socia colaboradora y socia usuaria (estudiantes).

Tanto para ser socia trabajadora y socia colaboradora existen los requisitos:

– Contribuir con una aportación mínima de 300 euros al capital social. Adicionalmente, se podrá hacer aportaciones voluntarias que pueden repercutir en el reparto del excedente al final de cada año, como veremos más adelante.

-Para ser socia usuaria, se deberá hacer una aportación mínima de 10 euros.

Las aportaciones serán devueltas a la socia en el caso que desee hacer su solicitud de baja justificada, una vez que se haya liquidado cualquier pendiente.

BENEFICIOS DE TODAS LAS SOCIAS

-Recibir la parte que le corresponda del excedente anual (puede ser mensualmente) en función del trabajo realizado y/o los servicios consumidos.

-Pagar un precio reducido para: a) alquilar la sala, b) usar de los servicios y c) consumir de los productos de la cooperativa.

BENEFICIOS DE LAS SOCIAS TRABAJADORAS

-Recibir un pago igual o mayor que el promedio del mercado por clase impartida independiente del número de estudiantes asistentes. El pago por clase aumentará según la evolución del número de estudiantes.

-Ver sufragadas sus cuotas a la Seguridad Social si lo solicitan

– Poder facturar trabajos externos a través de la cooperativa

BENEFICIOS DE LAS SOCIAS COLABORADORAS

-Recibir pagos de un interés por sus aportaciones (inversión), determinados por la asamblea general.

DERECHOS DE TODAS LAS PERSONAS SOCIAS

La máxima autoridad para toma de decisiones es la Asamblea General, que se reúne mínimo una vez al año. Dicha Asamblea está compuesta por todas las personas socias asistentes, presencial o telemáticamente.

Los votos se ponderarán según los siguientes porcentajes: 45% para socias trabajadoras, 35% para socias colaboradoras y 20% para socias consumidoras.

Es derecho de todas las socias elegir o ser electa para formar parte de los cargos del Consejo Rector asignados a través de votaciones en la Asamblea General. Estos pueden ser Presidente, Tesorero/a, Secretario/a y vocales, además de cualquier otra comisión de trabajo que sea necesaria. Los cargos del Consejo rector podrán ser remunerados en el futuro, si las finanzas lo permiten.

DERECHOS Y OBLIGACIONES ECONÓMICAS

De los excedentes de dinero después de cubrir todos los costos, debemos destinar por ley el 20% para el fondo de reserva, el 10% al fondo de educación, promoción del cooperativismo y la filosofía del yoga, y el 70% restante para los retornos de remanentes y los fondos voluntarios, los cuales se reparten entre las socias. El retorno es según su contribución a la actividad cooperativizada. Ya sea en trabajo o en consumo de servicios, quien más contribuye más recibe.

NOTA: Todo lo anterior es un resumen de lo más importante. Para más detalles consultar los Estatutos y el Reglamento interno.


Namasté para intercambiar

El dinero es una artificio humano, una convención social, un simple símbolo, que nos permite intercambiar productos y servicios, y del que dependemos irremediablemente para satisfacer nuestras necesidades y deseos socialmente. Pero no necesitamos el dinero en sí, sino los productos y servicios que conseguimos con él. Es hora de cuestionarnos cómo se crea y distribuye esa tecnología, y cómo su escacez artificial hace competir y crecer la avaricia, deshumanizando a los individuos y sociedades a su paso. En cada crisis económica habríamos de percatarnos cómo nuestra capacidad productiva y reproductiva, nuestra fuerza de trabajo y nuestros recursos, siguen intactos, y lo único que falta, y que impide la circulación de nuestros productos y servicios, es el dinero

Por eso, el proyecto de una moneda social para cuidarnos mutuamente, un facilitador del intercambio diseñado para construir comunidad es tan relevante.

Namasté es una palabra que viene del sánscrito y significa reverencia, veneración, un saludo muy digno y respetuoso, por lo cual es un bello símbolo para representar el intercambio entre personas, el acto de dar y recibir, la reciprocidad.

Transfigurar el acto de intercambio de un objeto a un saludo nos recuerda el fluir de la materia para sostener la vida y el espíritu, lo realmente importante, el fin último de la existencia.

Como comunidad yóguica y solidaria, el uso de tal acto simbólico tiene como intención la generación de abundancia colectiva y su compartición.

Un estudio comunitario

Invitamos a instructores, estudiantes, formadores, practicantes a construir un estudio de yoga cooperativo

Un estudio cooperativo es la expresión organizativa que integra tanto los elementos de la economía solidaria, como de la filosofía yóguica, específicamente el karma yoga. Y Mahatma Gandhi, además de devoto practicante de yoga, es considerado el mejor exponente histórico del karma-yogui, al dedicar su vida a la liberación de la India.

Este tipo de yoga está definido en el poema clásico de la India Bhagavad Gita, que es un fragmento del texto épico Mahabharatta, cuya autoría es atribuida a Vyasa (el compilador). Este poema se ha convertido en una de las fuentes principales de la filosofía del yoga. Ahí se describen las formas de alcanzar la realización plena del ser humano y la iluminación, de las cuales resalta el karma yoga, el yoga de la acción, el cual establece como su máxima dedicación a “el trabajo como modo de servicio devocional”.

De tal manera, que hacer nuestro trabajo como promotor o practicante de yoga estamos haciendo un servicio devocional. Al hacerlo de forma cooperativa, estamos honrando una forma de organización justa y equitativa con nosotros mismos y el mundo que nos envuelve.

Hay una forma muy común de interpretar el karma yoga como trabajo gratuito, caridad o servicio de voluntariado. Podríamos considerar esta interpretación como incompleta. Desde un estudio cooperativo preferimos considerarlo como hacer un trabajo dignificante para uno y el entorno, cumplir con la misión de construir un mundo más justo y equitativo desde la forma democrática y solidaria en que nos organizamos hasta la difusión de estas maneras en la sociedad que nos rodea a través de la construcción de una comunidad yóguica comprometida socialmente.

El proyecto de un estudio o shala cooperativa es unir nuestras actividades, habilidades, gustos e intereses para ejercer tanto nuestra profesión, como nuestro trabajo interno de crecimiento personal y colectivo. Un lugar, una casa, donde formarnos juntos y de manera asequible.

No nos interesa competir con otros espacios sino cooperar, invitando también a otros estudios a unirnos y enfrentar mejor cuestiones económicas como compras a escala, formaciones de instructores y capacitaciones menos costosas donde invitemos a maestros internacionales, o formaciones en el extranjero, dar seguridad social a sus trabajadores, establecer mecanismos de intercooperación económica como fondos de emergencia, seguros, para sortear mejor las crisis, etc.

Un espacio para talleres de la filosofía yóguica, para encontrarnos y entrelazarnos. Una casa para autorrealizarnos en comunión.